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[27 Jul 2004|02:47am] |
Es difícil encontrar la fórmula mágica, quizás ni siquiera la haya... Hoy en día no paramos de ver parejas que terminan, cada vez más divorcios, separaciones, fracasos amorosos... personas que lloran y sufren, algunas incluso se obsesionan y enferman, por que una relación no ha funcionado. Está claro que hay un error de base, por que donde alguna vez hubo un sentimiento de plenitud entre dos personas, ellas jamás habrían destrozado aquello que daba sentido a su vida por que sí. No es lógico: consigues algo que te llena, durante un tiempo vives sobre una nube, tratas de conservarlo, de cuidarlo, de mimarlo... ¿qué es lo que nos lleva a olvidar aquello que sentíamos al principio, aquel sentimiento que estábamos seguros que nunca iba a cambiar, aquello que nos transformaba y nos hacía replantearnos la vida entera si la persona amada nos lo pedía?
Leí en alguna parte que el amor no cambia, que lo que cambian son las personas. En cuanto nos acostumbramos a algo, dejamos de valorar lo que tenemos, y es entonces cuando comenzamos a exigir: exigimos que nuestra pareja esté a la altura de las circunstancias, que nos dé tanto como nosotros damos, que nos preste atención, que actúe como nosotros esperamos que actúe. Y si no lo hace, nos decepcionamos. Comienzan a crearse brechas en esta presa que es el amor: en cuanto hay una brecha y esta no se repara, comienza a entrar agua, la brecha se irá haciendo más grande hasta que la presa quede destrozada. Y es lo que pasa habitualmente. Mil historias conozco en las que una pareja termina por que "se acabó el amor", de forma triste y cordial. Pero el amor no acaba, somos las personas las que nos encargamos en destrozarlo, como siempre, como todo lo que nos brinda generosamente la naturaleza, debido a la educación y a las opresoras normas sociales a las que estamos sometidos desde mucho antes de nacer, y que llevamos intrínsecas con nosotros. Pero este es otro tema que sería largo (y difícil) de comentar.
En realidad yo pienso que el amor es como la religión, la única religión que yo considero válida para mi, de hecho. Creo que las dos personas que forman la pareja deberían sentir hacia el otro una especie de adoración, de veneración... por supuesto de alguna forma objetiva y realista, pero tomando a aquel al que aman como su Dios. Y sintiéndolo realmente como tal. Seguramente muchas personas piensen que es asi como sienten, pero yo no lo creo, por que hablo de un sentimiento casi divino, místico... ese sentimiento profundo de algunos creyentes (ojo: los creyentes de verdad, los que escuchan despertar dentro de si mismo esa religiosidad sin límites que yo tanto respeto por entenderla paralela a otras cosas de la vida). El amor es una religión, una religión de adoración mutua, de reflexión, de oración (entiéndase por oración al ejercicio de reconocimiento de las cualidades del otro, de su valoración, para que a diario nos sorprendamos con algo nuevo) común, y sobre todo, de FE. Debe haber una fe absoluta, casi ciega, aunque sin perder, por supuesto, el norte. Está claro que no vamos a confiar en el primero que llegue. Todo tiene que ser progresivo: hay que dar esa fe a quien se lo merezca. Y por supuesto, nuestra pareja, nuestro DIOS, se merece esa fe sin límites. Pero el ser humano cada vez desconfía más y más del amor. Es contradictorio amar a una persona con todo el alma y no confiar en ella. Siempre nos queda una chispa de ese temor, de ese pensamiento malicioso, de aquello que alguna vez nos hicieron... Pero yo no creo en el amor sin fe mutua. Hay que arriesgarse, no importa el dolor al que estemos expuestos. Si no nos arriesgamos jamás seremos felices. Además, duele igual la caída desde un piso 5º que desde un 10º. Tenemos que arriesgarnos. Tenemos que tener fe.
Por supuesto yo también he cometido estos errores, y algunos de ellos los sigo cometiendo. Pero me paro a reflexionar. Por que ahora creo en el amor. Por que he elegido a mi Dios, y voy a luchar por encontrar el punto de equilibrio para una relación "feliz". Y si no lo logro, al menos algo habré aprendido.
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